lunes, 20 de agosto de 2012

Hoy voy a cotinuar con el esquema usado otras veces de publicar una entrada "enlatada" y otra "fresca"... y tan fresca, que la he escrito hoy.
Besos a todos y gracias por estar ahí.


RECABANDO CONOCIMIENTOS
Parece que no solo me estoy haciendo con este nuevo trabajo, sino con los caballos que son tanto compañeros como herramientas.
Tengo tres grandes retos: Mora, una yegua que llegó preñada al centro y que desde que vino no la ha montado nadie hasta que he llegado yo y que da unas patadas para quitarse de encima al jinete que casi me desarma; Golden, un potro que está aprendiendo a montar; y Sora, o la “torda loca”, que parece que el cambio de venir aquí le ha sentado fatal, es arisca, desconfiada, y suelta unos bocados para que se aparte cualquiera de su lado, que asusta.

Mora, uno de mis retos hasta que se la lleven...

Para todo esto me están viniendo muy bien todos los conocimientos que he ido adquiriendo en estos años… y especialmente, lo que aprendí en Cartagena. De allí me traje una mejor postura a caballo, el conocimiento de las distancias y la forma de pensar de los caballos, la firmeza sin dureza… y tantas cosas!
Y me he propuesto hacerme con los tres. Lo malo es la falta de tiempo. Tengo otros 12 caballos de los que encargarme y dos ponis, que no se muy bien qué voy a hacer con ellos… mas las tareas propias del mozo: limpiar cuadras, limpiar el centro, etc, mas las tareas propias de la profesora y la terapeuta.
Pero no me quejo. Es un trabajo muy reconfortante, en el que siempre estoy aprendiendo sobre mí un poquito más, aunque ahora mismo me duelen hasta las pestañas…

Y ahora, para que sepáis mis novedades, para los que no habéis permitido que me encuentre sola... 

¿SOLA?
(20/08/12)
Esta tarde vuelvo a estar sola, pero no me siento triste por tener un rato de tranquilidad, porque así puedo ordenar mis pensamientos.
Hace casi una semana que Henar me ha dicho que no va a seguir engañándome a mi ni a sí misma, y ha decidido que lo dejemos. Un poco por mí, un mucho por ella, también algo por las dos. Y con el tiempo, puede que le dé la razón. De momento, todavía me escuece y lloro cuando pienso en ella.
Me cuesta creer que cuando viajábamos por el mundo, hacíamos planes o formábamos nuestro hogar no me quería, no quería pasar el resto de su vida conmigo, porque al revés era cierto. Yo sí creía en lo que hacía. Pensaba que sería la mujer con la que tendría una familia, la que vendría a Zaragoza a compartir mis penas y mis alegrías a este pequeño pueblo. Pero no ha resultado así.
Cuando hablamos por teléfono el lunes pasado, al principio, incluso pensé que me estaría tomando el pelo, lo esperaba. O que sería  una de esas discusiones, de las que hemos tenido alguna, de “esto no esta bien…” Pero no. Cuando fui el martes a Madrid, después de adaptarme (otra vez) a sus nuevos horarios y condición de “refugiada”, me encuentro con que la decisión está pensada, repensada y tomada, sin derecho a réplica. Bueno. Bien. Vale.
Y ahora viene lo peor, la pregunta del millón. Y ahora… ¿qué?

Infinidad de posibilidades...

Pues ahora toca replantearse la vida. Ya no vale pensar en que en la casa de Farasdués un día estará ella, ni vale pensar en ella o esperarla para que la ponga a su gusto. No. Por dicha no hay ni niños ni hipoteca compartida, como en otros casos cercanos. Pero me deja el alma rota. Supongo que había compuesto mi vida demasiado en torno a ella, y eso se paga.
Ahora toca hacer planes pensando en lo que me apetece a mi, redecorar mi casa a mi gusto (y al que no le guste, que no mire…). Tocan las “Ale rules”. Y una de las primeras cosas que he hecho es colgar algunas fotos MIAS en MI casa. Todas son hechas por mí, e, incluso, alguna buena… J Una cosa que me llevo de esta relación es mi afición por la fotografía. He aprendido mucho y sé hacer buenos encuadres, buscar y ver una buena foto. Y eso no todo el mundo lo puede decir.
Pero me llevo también muchas otras cosas. Muchos viajes, muchos buenos ratos, mucha buena gente conocida y que me quiere… aunque aún ahora se me encoja el alma y, al estrujarla, salgan lágrimas al recordar lo que tuve y se esfumó.

Besos a todos.

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